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MILTON VELA G: LAS ELECCIONES AMERICANAS 2008

Bitacora electoral

Milton Derly Vela Gutierrez

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April 29

100 dias con Obama

Interesante reportaje que nos permite evaluar los aciertos y los probelmas de la gestión del presidente Obama en sus primeros 100 dias. Este es el primero de 5 capitulos del reportaje.

 

Posted at 08:15 AM in Obama, Television | Permalink | Comments (10) | TrackBack (0)

March 25

Obama: los primeros 100 días

Esta semana se cumplen los primeros cien días del nuevo presidente americano, Barack Hussein Obama. En contra de los anhelos de la comunidad internacional que recibió su victoria como la venida de un nuevo mesías a la Tierra, aún no ha obrado milagro alguno y el mundo sigue tan mal, si no peor, que con su antecesor, el pérfido George W. Bush.

¿Pero qué es lo que ha hecho Obama en este tiempo? Aparte de amparar un plan de estímulo económico elaborado por Nancy Pelosi en el Congreso y estar dispuesto a defender un segundo ante la ineficacia del ya aprobado para sacar a América y a los americanos de la crisis, no demasiado.

Cierto, se decidió por poner fecha a la salida de las tropas de Irak, pero por mucho esfuerzo que pusiera en vender su plan, no se separó de lo que el Pentágono y el último Bush ya tenían decidido. Si, también está la aplaudida decisión de cerrar el centro de detención de Guantánamo en un año, centro, dicho sea de paso, donde no ha ingresado un nuevo prisionero en años y cuya terminación pasa porque los aliados de América, Unión Europea y España incluidos, acepten “suspender” su legislación para poder recibir unos cuantos de los jihadistas ahora en custodia en esa parte de Cuba.

Por lo demás, la Casa Blanca ha hecho saber a hurtadillas que enviará más soldados a Afganistán, la “guerra buena”, pero aún no ha sido capaz de consensuar una nueva estrategia para aquel país y, aún peor, se encuentra en la tesitura de no contar con las líneas de aprovisionamiento que el nuevo contingente requiere.

El camino desde Pakistán se ve amenazado y las alternativas pasan necesariamente por suelo ruso o iraní. Tal vez eso explique el tono tan conciliador con Moscú y con Teherán al mismo tiempo.

Es verdad que todavía es pronto para juzgar la presidencia de Obama, pero es llamativo que la estrella del recién estrenado presidente se esté eclipsando tan rápido.

Muchos puestos de la administración están aún por cubrirse, pero su política de nombramientos, con sucesivos fiascos al máximo nivel, deja mucho que desear, sobre todo cuando se esperaba de Obama un toque mágico, que no tiene. Aún peor, la sensación en Washington estos días es que el nuevo presidente no se ha hecho con el control, ni de su puesto, ni de la agenda.

Y eso es grave y preocupante. La crisis no toca fondo, Rusia redescubre a Maquiavelo, Corea del Norte se salta los acuerdos a su antojo, Irán juega al ratón y al gato sobre su programa atómico. Y mientras, Pakistán se deshace como un azucarillo, la paz entre palestinos e israelíes no está más cerca, continúa el genocidio en Darfur y, para los que crean, el cambio climático sigue su apocalíptico curso. En estos cien días, ya sabemos que Obama no es supermán. Ahora queda averiguar qué es en realidad. Tenemos cuatro años para lograrlo.

 Rafael L. Bardají

http://www.gees.org/articulo/6311/

February 09

La primera prueba de Barack Obama

La primera decisión clave del presidente Barack Obama no será sobre Irak, el Medio Oriente, ni sobre qué cachorro escoger para la Casa Blanca: será si debe apoyar una cláusula de ``Compre americano''.

La cláusula es respaldada con gran entusiasmo por su propio Partido Demócrata y los sindicatos, pero según los principales socios comerciales de Estados Unidos, podría disparar una guerra comercial como la que condujo a la Gran Depresión de 1930.

¿Qué dirección seguirá Obama? ¿Se arriesgará a antagonizar al líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y a la coalición de sindicatos AFL-CIO, cuyos apoyos necesita urgentemente para la aprobación de su paquete de estímulo económico de casi $900 mil millones? ¿O prestará atención a las advertencias de la Unión Europea, Canadá, Brasil y otros socios comerciales, así como las de legisladores republicanos clave del

Congreso?

O, para ponerlo en términos más sencillos, ¿llegará Obama a la conclusión de que no tiene más alternativa que gobernar con el sólido apoyo de la mayoría demócrata del Congreso o se arriesgará a sacrificar algunos votos demócratas a cambio de una pequeña minoría de republicanos, con la esperanza de construir una base legislativa bipartidista, y centrista?

La cláusula ''Compre americano'', incluida en el enorme paquete de estímulo económico del gobierno y aprobado la semana pasada por la Cámara de Representantes, requiere que los fondos para proyectos de infraestructura tales como carreteras y puentes se usen exclusivamente para comprar acero, hierro y otros materiales fabricados en Estados Unidos.

Una versión del Senado del mismo proyecto de ley va más allá, exigiendo que los fondos para proyectos de infraestructura sean también usados únicamente para la compra de productos manufacturados hechos en Estados Unidos, como palas o grúas.

''Es un tema de sentido común básico'', me explicó la directora de políticas legislativas del AFL-CIO, Thea Miller. ``Los contribuyentes estadounidenses gastarán cerca de mil millones de dólares para estimular la economía y crear empleos. En la mayor medida posible, dentro de nuestras obligaciones internacionales, deberíamos tratar de usar esos dólares para comprar productos estadounidenses.''

Los partidarios de la cláusula ''Compre americano'' niegan que la misma violaría el espíritu --si no la letra-- de los compromisos internacionales del país.

''Hay exenciones y excepciones especificadas en nuestras obligaciones comerciales que nos permiten dar cierto nivel de preferencia a los productos estadounidenses'', me dijo Lee. ``No hay razones para no aprovechar las disposiciones que hemos negociado en esos acuerdos comerciales''.

Los principales socios comerciales de EEUU ven las cosas de otra manera. La sanción de la cláusula ''Compre americano'' conduciría a ''una oleada de acciones proteccionistas'' que podrían crear ''una caída en picada, como la que ocurrió en el mundo en la década de 1930'', dijo el gobierno canadiense en una carta al Congreso a principios de esta semana.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, les dijo a los periodistas que ''el proteccionismo en este momento agravará la crisis''. Los expertos en comercio dicen que Brasil sería uno de los principales perjudicados por la cláusula, porque exporta acero a Estados Unidos y --a diferencia de Canadá, México, Chile o Perú-- no tiene un acuerdo de libre comercio con Washington que podría exceptuarlo de muchas de las disposiciones de la medida.

Los grupos pro comercio señalan que las exportaciones de Estados Unidos cayeron casi un 25 por ciento en diciembre y que otros países también están sufriendo caídas semejantes.

''En ese contexto, cualquier medida estadounidense que sea vista como proteccionista podría darle a los gobiernos del mundo el pretexto necesario para establecer sus propias barreras comerciales'', me señaló John Murphy, vicepresidente de la Cámara de Comercio de EEUU.

Preguntado sobre la cláusula ''Compre americano'', Obama dijo el martes que hay que evitar medidas que ``sugieran proteccionismo", agregando que eso ``podría llevar potencialmente a guerras comerciales que no podemos permitirnos en un momento en que el comercio se está derrumbando en todo el mundo''.

Aunque los críticos del ''Compre americano'' aplauden las palabras de Obama --fue la primera declaración del Presidente sobre el tema desde que el vicepresidente Joe Biden hiciera comentarios que parecían apoyar la medida--, advierten que la Casa Blanca todavía puede respaldar una versión aguada de la ley que otros países podrían seguir viendo como proteccionista.

Mi opinión: Lo que dijo Obama es clave. Lo importante no es sólo la letra de la ley, sino también la señal que enviará al resto del mundo.

Si les da a otros países un argumento para aprobar sus propias leyes de ''Compre nacional'', las exportaciones estadounidenses caerán aún más y Estados Unidos perderá más empleos de los que la cláusula logre crear, o conservar. Aunque le cueste políticamente con su propia base, no ceda, señor Presidente, porque sería una medida peligrosa para su país y para el mundo.

http://www.offnews.info/verArticulo.php?contenidoID=12772

February 05

Siguiendo el cambio, Michael Steele: negro y católico, nuevo presidente del Partido Republicano

Hubo un tiempo en que los negros y los católicos eran electorado casi cautivo del Partido Demócrata. También en la casa de Michael Steele, cuya madre es, según explica él, “una demócrata de Rooselvelt”.

Pero han cambiado las cosas y Michael Steele, negro y católico, es hoy el presidente del Partido Republicano en EEUU, el primero de color en toda su historia.

Fue una votación reñida: seis rondas de votos, y al final se ha alzado con la victoria con 91 votos de 168, desbancando a Ken Blackwell, antiguo secretario de estado de Ohio, y a Saul Anuzis, presidente del partido en Michigan.

Casado y con dos hijos, Steele va a misa con su familia a la parroquia de St. Mary, en Landover Hills, Michigan. Nació en una base aérea de este estado en 1958, pero fue entregado en adopción siendo bebé.

Cuando tenía cuatro años, su padre adoptivo murió por una enfermedad de hígado relacionada con el alcohol.  Durante años, su madre luchó con trabajos mal pagados por sacar adelante al pequeño Michael y a su hermana.

Michael Steele ha declarado en varias ocasiones que el ejemplo de superación de su madre y la doctrina del presidente republicano Ronald Reagan de “autoayudarse trabajando” le atrajeron hacia el Partido Republicano y su ética del esfuerzo.

Estudió en una escuela católica y en 1981 entró en el noviciado de los frailes agustinos. Su director espiritual esos años, Francis J. Doyle, ha declarado que “era un hombre brillante, que se entregó sinceramente a su proceso de discernimiento”.

Este proceso le convenció de que su futuro estaba en la vida seglar. Trabajó en una empresa de abogados de 1991 a 1997. Después se dedicó a la consultoría. En el año 2000 fue elegido presidente del partido en Maryland, y en 2003 fue el primer negro con un cargo de importancia en este estado, al ser elegido ayudante del gobernador.

Deal W. Hudson, veterano analista político de CrisisMagazine y otras publicaciones católicas, defiende las profundas convicciones cristianas y pro-vida de Steele. En CatholicNewsAgency explica que en el año 2003 Steele habló al comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal de EEUU y “muy directamente, pero con diplomacia, les habló de la necesidad de promover la causa pro-vida con más vigor y les habló de su desencanto respecto a su liderazgo y sus consecuencias en la comunidad afroamericana”. También en su campaña pidiendo ser elegido senador en 2006 se mostró con firmes convicciones pro-vida.

En varias entrevistas, Steele insiste en que los valores del esfuerzo y la familia son propios de la comunidad negra de EEUU y que el Partido Republicano (y también la Iglesia) no ha trabajado lo suficiente para conectar con esta comunidad a través de estos valores.

http://www.fundacionburke.org/2009/02/03/michael-steele-negro-y-catolico-nuevo-presidente-del-partido-republicano/

Crónica de la inauguración de Obama

En 1841, William Harrison juró la presidencia de EEUU en un frío y húmedo día de marzo. Como durante la campaña electoral había sido tildado de anciano, no se le ocurrió mejor idea, para demostrar su fortaleza física, que asistir a la ceremonia sin abrigo ni sombrero; y pronunciar un discurso que duró casi dos horas. En menos de un mes, había muerto de neumonía. Desde entonces, todos los invitados a una ceremonia de inauguración presidencial en Washington son reiteradamente advertidos de que deberán soportar varias horas de frío inclemente. Durante el pasado martes 20 éste correspondió a una temperatura equivalente de -8ºC.

Los casi 200 embajadores acreditados en la capital norteamericana fuimos convocados para estar en el Departamento de Estado antes de las 8 am, en un día en que sólo se permitía circular a ómnibus, taxis y carros con placas diplomáticas. Camino a la cita, uno veía a miles y miles de personas haciendo cola en las estaciones de metro y caminando en dirección al mall, cuyos accesos fueron abiertos desde las 3 am. Dos millones de personas hicieron uso del Metro dicho día (contra 500,000 que suele ser la cifra diaria usual), por lo que es lógico suponer que, al menos 1’500,000 de norteamericanos –1 de cada 200– estaba presente en el mall al momento de la transmisión de mando. Y otros 40 millones lo vieron por TV en simultáneo.

Después de pasar un chequeo de seguridad, muy cordial pero no menos estricto, uno recibía un distintivo para el ojal del abrigo: rojo el de los embajadores, amarillo el de sus parejas. Y en ómnibus separados nos trasladaron al Capitolio donde nos ubicaron en un apretado salón de espera con pantallas televisivas. A las 8:45 am se vio al presidente Barack Obama y a su esposa Michelle salir para la histórica iglesia episcopal ubicada al frente de la Casa Blanca. El domingo previo, la nueva pareja presidencial había asistido a la iglesia negra más antigua de Washington. Aún no ha definido cuál es la iglesia a la que asistirá regularmente.

De Blair House –donde durmieron– a la iglesia al frente del hotel Hay Adams hay apenas tres cuadras, pero el protocolo y la seguridad presidencial requirieron de más de 20 minutos y 14 vehículos para trasladar a los Obama, espacio que sirvió a los comentaristas televisivos para extenderse en los comentarios sobre el vestido de la nueva Primera Dama (diseñado por una cubana-norteamericana).   

A la cita a las 10 am en la Casa Blanca para tomar café, Michelle Obama llevó de regalo a Laura Bush –quien ha decidido escribir sus memorias– un lapicero grabado con la fecha y un cuaderno forrado en  cuero. Fue uno de los varios gestos de cortesía personal que tuvieron los Obama para con los Bush. Y la víspera de la inauguración, Obama invitó a una cena en homenaje a su rival en la elección, John McCain, a quien calificó de héroe nacional. McCain y su esposa tuvieron asientos VIP en la ceremonia de la inauguración.

La salida de ambos presidentes de la Casa Blanca a las 10:30 am fue el momento en el cual los embajadores procedimos a ordenarnos según la  precedencia para dirigirnos a la tribuna abierta. El decano del Cuerpo Diplomático en Washington es el embajador de Djibuti; y yo –con poco más que dos años en el cargo– ya estoy al comienzo del segundo tercio, detrás de la embajadora de Colombia, quien presentó credenciales algunos minutos antes que yo.

Los asientos –en la mezanine de la plataforma central– resultaron excelentes para observar la ceremonia, aunque inclementes por la sensación de frío que generaba el intenso viento. Observar desde la tribuna a un millón y medio de personas eufóricas resultaba impresionante. Los ex presidentes Jimmy Carter, George Bush padre (con bastón) y Bill Clinton ingresaron uno por uno con sus esposas a la plataforma central, donde se veía también al senador Ted Kennedy sonriente intercambiando saludos, aunque después se desplomara con convulsiones durante el almuerzo. Las hijas de Obama –Malia y Sasha– levantaron una ovación al entrar. Probablemente a Laura Bush la invitaron a ingresar entre las niñas y Michelle Obama para que no recibiera las pifias que sí sonaron fuerte cuando ingresaron el presidente George W. Bush y su vicepresidente Dick Cheney; este último en silla de ruedas porque se había malogrado la espalda manipulando cajas durante su mudanza.

La transmisión de mando, según la Constitución norteamericana, es a mediodía y luego de que el presidente jure (o prometa) cumplir las funciones del cargo y la defensa de la Constitución ante un juez, usualmente el presidente de la Corte Suprema. Barack Obama había votado en contra de la confirmación relativamente reciente de John Roberts como juez supremo. Tal vez por ello, ambos trastabillaron nerviosamente al hacer el juramento. Obama se adelantó al contestarle y Roberts luego confundió el orden de las palabras. Finalmente, para que no quedara duda alguna de la constitucionalidad de la juramentación, ésta se repitió al día siguiente en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

La juramentación y el discurso terminan siendo los elementos centrales de una ceremonia que, además, incluye piezas musicales, invocaciones religiosas y, desde John Kennedy, a un poeta recitando. Exactamente a mediodía, la Casa Blanca cambió su página web. 

Obama sorprendió a sus seguidores al pedirle hablar a dos pastores: uno de derecha y otro progresista. Dick Warren constituye uno de los líderes religiosos más influyentes y venía de apoyar públicamente la prohibición del matrimonio homosexual en California, enmienda aprobada por referéndum el pasado noviembre. No entró en temas polémicos en su invocación salvo que, ante un auditorio que también incluía judíos, islámicos, budistas y agnósticos, rezó el Padre Nuestro e invocó a Jesús en cuatro idiomas: hebreo (Yeshua), árabe (Issa), castellano e inglés. Joseph Lowery fue el otro pastor –negro y anciano– y centró su invocación más en lo que representaba esa inauguración para la superación de los prejuicios raciales.

Poesía y poder resultan conceptos casi antónimos. Kennedy, sin embargo, le pidió a Robert Frost (“The woods are lovely, dark and deep / “But I have promises to keep / “And miles to go before sleep / “And miles to go before sleep.”) que preparara un poema para su inauguración.
Frost, casi nonagenario, así lo hizo, pero no pudo leerlo en el atril; y, para salir del atollo, repitió de memoria uno de sus antiguos. A partir de entonces, las inauguraciones tienen su poeta, que en el caso de la de Obama fue Elizabeth Alexander, quien cumplió su papel con decoro.

El discurso del nuevo presidente fue sobrio, breve, austero e, incluso, hasta chato en estilo. Obama estaba plenamente consciente de que lo trascendental del acto no era tanto lo que pudiera decir sino que alguien de su trayectoria asumiera el mando supremo. En el discurso,
se acercó en espíritu más a George Washington que a Abraham Lincoln, precisó con mucha claridad algunas de sus diferencias con el gobierno de Bush, incluso se distanció de afirmaciones de discursos inaugurales de Bill Clinton, y hay algunos textos sueltos no atribuidos, uno de San Pablo, también unos versos de una canción de una vieja película de Fred Astaire, como si estas ideas fraseadas resucitaran ocasionalmente en nuevos contextos, como si tuvieran vida propia. Pero los diarios del día siguiente titulaban con frases obvias como “una nueva era de responsabilidad” y otras del estilo. Le faltó al discurso algo de la fuerza y retórica de Churchill (“sólo puedo ofrecerles sangre, sudor y lágrimas”). El “yes, we can” de la campaña se convirtió en “yes, we can,…but it is going to take some time”. Como pieza oratoria fue inferior a las de F. D. Roosevelt y John Kennedy.        

Terminada la ceremonia, nos trasladamos a un almuerzo en Blair House, mientras los Obama despedían a los Bush, que dejaron el Capitolio en helicóptero y luego almorzaron con los congresistas y senadores. Al término del almuerzo, antes de tomar el carro de regreso a la Casa Blanca, Obama recibió honores militares. Después, desacostumbrado, le extendió la mano al oficial agradeciéndole y éste le respondió inmediatamente con un saludo militar. A partir de entonces, el nuevo Presidente tomó conciencia de que ya era Comandante en Jefe. No volvió a cometer el error. Sus saludos militares parecían bien ensayados.

Después de caminar por dos trechos en la ruta, los Obama llegaron 90 minutos tarde a la Casa Blanca para dar inicio al “parade”, que en EEUU suele ser una combinación curiosa de colegios, bomberos, instituciones cívicas y algunas compañías de cadetes militares.

Históricamente, los Balls –las fiestas– posteriores a la inauguración se originaron en un momento en que EEUU ya era una potencia, cuando Washington seguía siendo un pueblo y quería emular ceremonias europeas similares. Actualmente son 10 los Balls oficiales a los que asiste la pareja presidencial para bailar, al menos una pieza, delante de miles de invitados en cada una de estas fiestas. Por unas cuantas horas, aunque con buen ánimo, Washington se vuelve una ciudad caótica. El Cuerpo Diplomático, por ejemplo, estuvo invitado a uno de los Balls oficiales en la estación central del tren. Debidamente advertido del desorden que se generaba en éstos, preferí declinar la invitación. Algunos de mis colegas me informaron al día siguiente, camino a la Catedral, que les demoró casi dos horas –de ida y vuelta– recorrer una distancia que, en circunstancias normales, les suele tomar 20 minutos. Los bares, que en Washington cierran a las 12 pm, tuvieron licencia para vender licor hasta las 4 am del miércoles.

Obama se levantó temprano al día siguiente y estuvo a las 8 am en la Sala Oval leyendo la carta que (otra interesante tradición norteamericana) Bush le había dejado encima del escritorio. “Del 43 al 44”. Luego llamó por teléfono a los líderes de Egipto, Israel, Jordania y la Autoridad Palestina, antes de salir para la Catedral anglicana donde hubo una ceremonia verdaderamente ecuménica atendida por el cardenal arzobispo de Washington, varios rabinos, el primado de la iglesia griega ortodoxa, líderes islámicos, autoridades de la religión hindú, y varios pastores bautistas y protestantes. El sermón lo dio una mujer, la reverenda doctora Sharon Watkins, quien se ganó al auditorio invocando, con humor y empatía, exigencias éticas y morales a las autoridades recientemente inauguradas.        

Regresó Obama a la Casa Blanca y empezó a trabajar. 

(Felipe Ortiz de Zevallos ex embajador de Peru )

January 21

Obama: tras el verbo fluido, metas concretas

Estupenda retórica la del discurso de asunción de mando de Obama. Estilísticamente, me refiero. Su manejo del lenguaje es casi poético sin ser grandilocuente. Aunque ello era esperable, incluso recomendable, no ha logrado apaciguar la incertidumbre y la desconfianza de los mercados, como lo atestigua la abrupta caída de las bolsas de ayer.

Obama despierta comprensibles entusiasmos: EEUU es otro hoy que ha logrado romper la paradójica (para un país tan diverso) y excluyente hegemonía angloprotestante en el acceso al poder. Pero el entusiasmo no es suficiente para revertir la crisis, no sólo económica, sino también de liderazgo que afronta EEUU.

Para salir reelecto en el 2012 (y así lograr la continuidad de su plan de acción) Obama tendría que mostrar al menos la mayoría de los siguientes logros al fin del mandato que hoy empieza:

-Que la recesión termine en el 2010 a más tardar. Devolver la confianza en los mercados (acá el riesgo es la sobrerregulación, la sobreintervención, la burocratización).

-Transmitir la imagen de ser un líder solvente, eficaz. Ser visto como torpe o débil podría generar nostalgias ultramontanas (y hasta racistas).

-Restaurar la "superioridad moral" americana. Cerrar Guantánamo es un imperativo.

-Vinculado a lo anterior, morigerar (es imposible eliminar) el unilateralismo internacional norteamericano. Mantener (al menos en las formas) el sometimiento a las formas y procedimientos de la ONU y el Derecho Internacional.

-Haber resuelto el problema de Iraq. O sea, que el país esté encaminado hacia algo. Idealmente, para entonces, sin tropas estadounidenses (no es igual que cuerpos de paz) en su territorio.

-Alcanzar algún avance en el Medio Oriente. Que para el 2012 al menos se perciba como más próxima una eventual paz entre israelíes y palestinos, y entre Occidente y el mundo islámico.

-Fijar un rumbo en materia migratoria. Tendrá que optar entre dos sectores que lo han apoyado ahora (sindicatos e hispanos) pero que en el futuro le exigirán demandas contrapuestas: mayores restricciones los primeros, lo contrario los segundos. Ojalá lo logre

 

http://semanaeconomica.com/

 

December 24

Resumen final de la victoria de Obama

La campaña de Obama ha sido casi perfecta, muy bien dirigida, mejor financiada, y sin cambios de rumbo ni de equipos, nulas filtraciones y con una permanente exhibición de autocontrol por parte del candidato. Pero ha podido sembrar sobre un terreno bien abonado, en el que ya se habían producido modificaciones sustanciales. El Pew Research Center ha detectado una caída en la identificación del electorado como republicano desde 2004 hasta ahora en cinco puntos. Tiene que ver, de una parte, con el cambio demográfico y generacional que ya hemos visto; pero de la otra, sin duda, con la enorme sensación de decepción con la gestión de Bush, que se extendió a todos los segmentos electorales y penetró en el republicanismo a partir de la catástrofe del Katrina en 2005, cuando la Administración hizo una auténtica exhibición de ineptitud e insensibilidad ante los sufrimientos y los problemas de la población afectada. Las elecciones de mitad de mandato de 2006, en las que el Partido Republicano se queda sin mayoría en las dos cámaras, corroboraron la idea de que estaba empezando un fuerte cambio de tendencia.

En el momento de la elección de Obama, un 39% del electorado se ha identificado como demócrata, frente a un 32% como republicano, situación abiertamente más favorable que la de Al Gore en 2000 (39 demócrata frente a 35 republicano) o Kerry en 2004 (empate a 37). El voto de quienes se identifican como independientes o swing voters, un 21% a finales de agosto según Gallup, es decisivo en toda elección y pesa de forma muy decisiva en la estrategia de campaña. En la de 2008 hay que tener en cuenta que mientras McCain se dedicó a emitir en una longitud de onda que renovara las seguridades del electorado más conservador, Obama desplazó su mensaje hacia el centro y hacia la moderación. El resultado es que Obama ha obtenido más votos de esta franja electoral (52%) que John Kerry en 2004 (49%).

La campaña de Obama ha introducido un elemento poco usual en la política norteamericana, como son los grandes mítines masivos en los que se han reunido decenas de millares de jóvenes. McCain, como contraste, ha utilizado el formato de los town-hall meeting, en salas municipales y pabellones de deportes de los pueblos, para realizar reuniones con decenas o como máximo algún centenar de seguidores. Los primeros tienen mucho de espectáculo y los segundos, en cambio, se asemejan a una asamblea participativa, en la que siempre se pueden producir unas pocas preguntas del público al candidato. La celebración de la victoria electoral se expresó también en las calles de las principales ciudades, en forma de manifestaciones de alegría semejantes a las que acompañan a los éxitos deportivos. El profesor de origen árabe Fouad Ajami ha querido interpretar la reaparición de las masas en la campaña de Obama en términos de comportamientos cercanos al Tercer Mundo, donde los dirigentes políticos necesitan a las multitudes y hay una idolatría del líder (The Wall Street Journal, 30 octubre 2008).

El factor de movilización electoral ha sido fruto sin duda de la figura de Obama y de su pegada entre los jóvenes en general. La movilización republicana suscitada en septiembre después de la Convención, en cambio, fue el efecto bastante efímero de la nominación de Sarah Palin para la vicepresidencia y afectó a la militancia republicana, no a votantes nuevos o indecisos. La de Obama, además, viene de muy atrás, del propio lanzamiento de su candidatura, y ha ido creciendo regularmente desde entonces, atravesando las primarias, en una campaña a la vez muy profesional y muy militante que ha movilizado a más de diez millones de personas, cuyos nombres y direcciones se han incorporado a las listas del equipo que la ha dirigido.

El contacto directo con los electores ha sido una de las claves de la campaña. Las colectas a través de Internet, con aportaciones inferiores a 20 euros, han conseguido un efecto movilizador y unos niveles de recaudación equivalentes en su conjunto a todo lo que ha conseguido McCain, pero significan sólo la mitad de lo recaudado. El gasto global en la campaña ha llegado al récord de los mil millones de dólares (one billion campaign), de los que a grandes trazos dos terceras partes son de la campaña de Obama y el tercio restante, la mitad por tanto, de McCain. Obama tuvo el acierto de renunciar a la financiación pública, que ponía techo al coste de la campaña, para aprovechar el enorme impulso de las donaciones por Internet, aún a costa de desmentir sus propias promesas de acogerse exclusivamente a la que le proporciona por ley el erarrio del Estado. La excusa formal fue poder superar las campañas de propaganda negativa organizadas por entidades ajenas al candidato que no contabilizan en las cuentas. Una campaña de este tipo fue demoledora y decisiva contra Kerry en 2004. La realidad es que este quiebro permitió al candidato demócrata desbordar a McCain en publicidad en todos los Estados (en algunos casos en una proporción de seis a uno), instalar oficinas en las zonas más hostiles para estimular el registro en el censo y la participación, y terminar la campaña con la compra de media hora de prime time en las grandes cadenas, incluida la conservadora Fox, para pasar un filme publicitario y enlazar en un directo con uno de los últimos mítines.

Según un sondeo poselectoral realizado por Democracy Corps. Carville and Greenberg, la campaña de Obama ha llegado a siete cada diez votantes, mientras que la de McCain sólo la han percibido 4’4 de cada diez. De cada cien votantes, 18 pudieron hablar con voluntarios de la campaña de Obama que acudieron a sus casas a pedirles el voto, mientras que sólo cinco tuvieron la oportunidad de escuchar a los de McCain. Por teléfono fueron 35 de cada cien los votantes que recibieron llamadas de la campaña de Obama, frente a 27 que lo hicieron de McCain. Y sólo en cuanto a propaganda impresa McCain se acerca a las cifras de Obama, pues son 38 sobre cien quienes dicen haber recibido de este último frente a 37% de su rival republicano.

Cuando nos referimos a las nuevas tecnologías, la diferencia es también notable. Catorce de cada 100 electores recibieron sms de Obama en sus teléfonos móviles frente a cinco de McCain . En cuanto a e mails, la diferencia es de 25% a 14%. Si se trata de portales de Internet, 29 de cada cien visitaron los de Obama y 14 de cada cien los de McCain. Finalmente, vieron spots electorales sobre el ordenador 29 de cada cien para Obama y 12 para McCain. Uno de ellos, producido por el cantante will.i.am, bajo el título de Yes we can y con participación de actores, cantantes y deportistas se convirtió en el fetiche comunicativo de la campaña y en un excepcional medio de propaganda electoral.

¿REALINEAMIENTO DEMÓCRATA?

Los avances de Obama en las distintas franjas de edad, zonas geográficas y niveles de renta configuran al Partido Demócrata como el reflejo más fiel de lo que son Estados Unidos actualmente y sobre todo de lo que serán en el futuro. Lo prueban la diversidad racial y de origen de su electorado; el impacto sobre el electorado femenino, la juventud, las clases suburbanas y los votantes independientes; la inclusión a la vez de quienes poseen las rentas más bajas y las más altas; y la penetración demócrata en regiones que parecían asentadas en el voto republicano después del paso de Bush.

Los comentaristas conservadores han seguido insistiendo en el carácter coyuntural de estos resultados, fruto del pésimo balance de Bush y de la crisis financiera, y apuestan por una caracterización inmutable de Estados Unidos como nación conservadora, de centro-derecha. Pero la hipótesis contraria es la que ahora se abre paso y la que habrá que poner a prueba en futuras confrontaciones. A la vista de los resultados habrá que aceptar provisionalmente las dudas sobre la continuidad en las tendencias hasta ahora asentadas y no habrá que descartar, por tanto, que esta elección signifique un quiebro ideológico y la consolidación a medio plazo de una hegemonía de valores de centro izquierda.

Los politólogos norteamericanos han elaborado una teoría sobre el cambio de hegemonía de los dos grandes partidos, bajo el nombre de realineamiento electoral, cuya aplicación a esta elección es ahora objeto de debate. Se entiende que un realineamiento, fruto de una elección presidencial y de sus consecuencias en el cambio de composición de todas las instituciones, abre un largo período de hegemonía y se puede identificar prácticamente con una era política. Se acepta por lo demás comúnmente que ha habido tres grandes realineamientos en la historia americana. El primero se produjo con la victoria de Lincoln y la Guerra Civil, y la apertura de un período de 68 años, hasta 1928, en el que el Partido Republicano venció en 14 de las 18 elecciones presidenciales. El segundo se produjo en 1932 con la victoria de Roosevelt y la Gran Depresión y duró hasta 1964: durante esta etapa los demócratas vencieron en siete de las nueve elecciones presidenciales. El último se produjo con la victoria de Nixon y la guerra de Vietnam, se consolidó con Reagan y dio pie a ocho victorias presidenciales republicanas sobre 11 contiendas.

La actual coincidencia de una crisis que suscita analogías con la de 1929 y de una presidencia belicista como la Bush con dos guerras abiertas da pábulo a la vigencia de la teoría del realineamiento. También corrobora esta hipótesis el agotamiento de los valores e ideas republicanos, la ruptura de la coalición en que se ha venido sustentando el republicanismo en la última etapa (republicanos pragmáticos de los negocios, derecha cristiana, halcones de la guerra fría y demócratas de Reagan) y la falta de líderes creíbles. Es cierto que el 4 de noviembre no ha habido un corrimiento espectacular hacia los demócratas, pero los avances son muy sustanciales y relevantes.

En todo caso, Obama ha situado al Partido Demócrata muy cerca del realineamiento, aunque quizás un peldaño por debajo. No se puede descartar que se produzca, pero todavía no ha llegado a producirse: las próximas elecciones de mitad de mandato serán las que lo determinen; y dependerán en gran parte del primer balance de Obama. Son prematuros, por tanto, tanto el pronóstico sobre un realineamiento demócrata del mismo calibre que produjo Roosevelt en 1932 o Reagan en 1980, como la predicción en sentido opuesto, que es lo que hace Rove, resentido todavía por su fiasco de 2006, cuando creyó que podía conseguir precisamente un nuevo período de hegemonía republicana de la mano de Bush y obtuvo exactamente lo contrario.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/index.html

December 16

Obama viajará en tren a su ceremonia de investidura

El presidente y vicepresidente electos de EE.UU., Barack Obama y Joe Biden, y sus familias viajarán en tren a Washington para participar en la ceremonia de investidura del próximo 20 de enero.

Según anunció hoy el Comité de Investidura Presidencial, los futuros mandatarios y sus familias pararán durante su viaje en Filadelfia, Wilmington y Baltimore para participar en diversos actos de celebración.

El director ejecutivo del comité, Emmett Beliveau, afirmó que el objetivo del viaje y las paradas es permitir que 'participe el mayor número posible de estadounidenses a los que le gustaría acudir a Washington pero no pueden ir' a presenciar la ceremonia de investidura.

Los festejos en las distintas paradas, agregó, también les 'permitirán rendir homenaje a la rica historia y tradición de viajes de investidura anteriores'.

El viaje se prolongará un día entero y comenzará en Filadelfia, donde Obama y su familia participarán en un acto de celebración antes de tomar el tren hacia Wilmington.

En Wilmington se les unirá la familia Biden, que reside en esa ciudad de Delaware, y todos juntos continuarán hacia Baltimore, la última parada antes de llegar a Washington.

Las ciudades se han seleccionado por su relación con la historia fundacional de EE.UU.

En Filadelfia se firmó la Declaración de Independencia y en Baltimore, donde las fuerzas patriotas defendieron el puerto contra los ingleses en la guerra de 1812, se creó el poema 'Star Spangled Banner', la oda que narra esa batalla y que se ha convertido en el himno nacional.

A su llegada a Washington comenzarán cuatro días de celebraciones, que culminarán con la ceremonia de investidura en la escalinata del Capitolio a mediodía del 20, un acto para el que se espera que acudan a Washington hasta cinco millones de personas, según cálculos de funcionarios del Ayuntamiento local.

La idea de viajar a Washington en tren representa una ruptura con el pasado inmediato, donde los últimos presidentes han llegado a Washington en avión para participar en su ceremonia de jura del cargo.

El viaje en tren representa un nuevo eco de Abraham Lincoln, a cuya presidencia Obama ha dedicado más de un guiño durante su campaña electoral, comenzando con el anuncio de su candidatura en Springfield (Illinois), el lugar de donde procedía el mandatario.

Lincoln también viajó en tren a Washington para su investidura y se detuvo para dar un discurso en Filadelfia, en 1861.

Menos auspiciosa es la conexión de aquel mandatario con Baltimore, donde se detectó una conspiración, la 'Trama de Baltimore', para asesinar al presidente republicano.

El trayecto de Obama será menos duro que el de Lincoln, que empleó varias semanas en llegar a la capital estadounidense, y tan sólo se prolongará un día.

En parte, el viaje representa también un guiño a Biden, que durante sus 36 años como senador tomó el tren para hacer cada día el trayecto entre Wilmington y Washington.

EFE http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloId=763998&ref=1

 

December 15

¿Obama es realmente negro?

En la saga racial de Barack Obama se está abriendo un nuevo y sorprendente capítulo: Mucha gente opina que el "primer presidente negro" de los Estados Unidos en realidad no es negro.

El debate sobre si a este hijo de una mujer blanca de Kansas y un keniano negro debe describirse como "afroestadounidense", "mulato", de "raza mixta", "multirracial" o, como dice el propio Obama, una "cruza", ha ganado fuerza desde que la elección del senador de Illinois acabó con muchos mitos sobre el tema racial.

Obama dice que se considera un "afroamericano". "Así me tratan y así me ven. Y me enorgullezco de serlo", expresó. En otras palabras, el mundo no le dio a Obama otra salida que ser negro y él no tiene problemas en identificarse como tal, pero el mundo ha cambiado desde que el joven Obama encontró su lugar en él.

Los matrimonios entre personas de distintas razas y la declinación del racismo están replanteando muchas cosas.

Durante su campaña en busca de algo que parecía inalcanzable ” la presidencia ” Obama recibió un trato muy distinto al que recibieron otros negros en el pasado. Incluso muchos negros y personas de raza mixta no lo ven como negro.

"Está desapareciendo" la noción de que esa gente de piel oscura llegada de tierras lejanas eran una propiedad más que una persona, o que eran enemigos, afirmó Marty Favor, profesor de estudios africanos y afroestadounidenses de la Universidad de Dartmouth y autor de "Authentic Blackness".

"En 1903, W.E.B. DuBois dijo que el gran dilema del siglo XX era el de la barrera del color, que era una visión simplista en la que se dividía el mundo en blanco y negro", declaró Favor, quien es de raza mixta. "Este es un momento en el siglo XXI en el que estamos dejando esa visión atrás".

Rebecca Walker, una escritora de 38 años de piel color caramelo con ascendencia rusa, africana, irlandesa, escocesa y de los nativos americanos, comenta que se definía como "integrante de la raza humana", lo que no le caía bien a la gente.

Entonces decidió volver a usar los términos multirracial o birracial, "pero sólo porque todavía no hemos podido superar la necesidad de una identificación racial y de ser asociados con una cultura específica".

"Claro que Obama es negro y al mismo tiempo, no lo es", dijo Walker. "Es blanco y no lo es. Es lo que la gente quiera ver en él. Es un montón de cosas y ninguna de esas cosas excluye necesariamente a la otra".

El representante G. K. Butterfield, un negro de piel clara que a simple vista parece blanco, opina distinto.

Butterfield, de 61 años, es parte de una familia negra prominente de Wilson, Carolina del Norte. Sus padres tenían ambos antepasados blancos "y esos genes se juntaron cuando nací yo". Pasó su infancia en barrios negros, participó en las marchas por los derechos civiles de los negros y hasta hoy le dice a la gente que no es blanco.

Butterfield decidió quien era él. Dice que debe dejarse que Obama haga lo mismo.

"Obama eligió la herencia con la que se siente mejor", manifestó. "Su apariencia física es la de un negro. No creo que pueda haber elegido ser de otra raza. Si dijese que es blanco, la gente se reiría en la cara".

"Uno es producto de sus experiencias", agregó. "Yo, un legislador nacional, me siento un tanto incómodo cuando estoy entre blancos. No tenemos la misma visión del mundo, nuestras experiencias son muy diferentes".

Muchos de los dilemas actuales datan de la vieja regla de "una gota", nacida en la época en que los dueños de esclavos tenían relaciones con sus esclavas y procreaban niños mulatos o morenos. Si el bebé tenía aunque fuese una gota de sangre negra, no podía ser considerado un ciudadano con todos los derechos.

Hoy, la variedad de tonalidades que hay entre los afroestadounidenses, incluidos los que tienen ambos padres negros, refleja la presencia de antepasados blancos.

Dado que muchos negros tienen una piel lo suficientemente clara como para pasar por blancos, es posible que haya una cantidad de blancos que tienen negros entre sus ancestros.

Un libro, "Black People and their Place in World History" (Los negros y su lugar en la historia), de Leroy Vaughn, afirma que cinco presidentes estadounidenses ”Thomas Jefferson, Andrew Jackson, Abraham Lincoln, Warren Harding y Calvin Coolidge” tuvieron ancestros negros, lo que convertiría a Obama en el sexto presidente de esa raza.

Agréguele a eso algunos siglos de contacto con indios nativos y con centro y sudamericanos, además de numerosos asiáticos, y resulta que hay una enorme cantidad de personas que necesitarían someterse a un análisis de ADN para saber cuáles son sus verdaderos colores.

Sin embargo, el mundo nunca tuvo un caso tan resonante que ilustre los dilemas en torno al debate racial. Apenas resultó elegido Obama, se avivó ese debate.

"No nos olvidemos que no solo es el primer presidente afroamericano, sino también el primer candidato birracial. Y que fue criado por una madre soltera blanca", resaltó un comentarista de la cadena Fox News poco después de que Obama fue confirmado como el ganador de las elecciones.

El escritor Christopher Hitchns, por su parte, dijo en la BBC: "No tenemos nuestro primer presidente negro. No es negro. Es tan negro como blanco".

Una tira cómica publicada al día siguiente de las elecciones muestra a varios soldados celebrando.

"Es mitad blanco, tu sabes", dice un soldado blanco.

"Te debes sentir muy orgulloso", le responde otro.

El orgullo es un componente básico de la identidad racial y algunos blancos se sienten ofendidos porque Obama no se identifica con su madre blanca o asombrados de que alguien prefiera ser negro en lugar de blanco.

"No puede ser un afroestadounidense. Es un 50% blanco y un 50% negro, pero la mitad es mejor que nada", comentó Ron Wilson, de Plantation, Florida, en una carta publicada por el diario Sun-Sentinel.

Los esfuerzos por pintar de blanco a Obama no le caen muy bien a muchos afroestadounidenses, que opinan que, ahora que finalmente lograron esta enorme victoria, quieren cambiar las reglas de juego para restarles mérito.

"Hay alguna gente que está realmente confundida", señaló Favor, el profesor de Dartmouth. "Otros, en cambio, quieren que Obama sea considerado un presidente blanco, dando a entender que la condición de negro de Obama se ve mitigada por el hecho de que es de origen birracial".

Muchos morenos sostienen que Obama no es el primer presidente negro sino "nuestro primer presidente birracial, bicultural, un puente entre las razas, un símbolo viviente de tolerancia, una señal de que hay que dejar de lado las etiquetas raciales estrictas", como dijo Marie Arana en un artículo publicado por el Washington Post.

Obama es además un puente entre distintas eras. "Cuando yo era chico, no existía la categoría 'multirracial''', dijo John McWhorter, del Centro para la Raza y la Etnicidad del Instituto Manhattan, quien tiene 43 años y es negro. "En las décadas de 1970 y 1980, si uno de los padres era negro y el otro blanco, se lo consideraba negro. Eso está cambiando ahora".

"Estamos en un período de transición" en relación con la categorización de la gente según su raza, opinó McWhorter. "Creo que dentro de 20 años, la noción de que están los negros y los blancos y le resto debe buscar una identidad, parecerá un concepto muy anticuado".

En su libro "Sueños de mi padre", Obama dijo que, de niño, "no tenía idea acerca de quién era yo". En la universidad se identificó con los negros, lo que no fue bien visto por quienes se definían a sí mismo como birraciales.

En la etapa inicial de la campaña presidencial, algunos negros que participaron en las luchas por los derechos civiles de ese sector dijeron que Obama no era "lo suficientemente negro".

En las elecciones presidenciales, cuando el voto blanco fue decisivo, se empezó a decir que "soy demasiado negro", bromeó Obama. "La gente cambia de parecer dependiendo de la hora del día".

http://www.impre.com/noticias/nacionales/2008/12/14/obama-es-realmente-negro-98260-5.html

December 01

Las designaciones refuerzan la idea de que Obama prefiere gente experimentada

Obama presentará hoy en una conferencia de Prensa en Chicago, junto a Clinton, a Robert Gates, que continuará en su puesto como secretario de Defensa, y al general de cuatro estrellas retirado James Jones como próximo Consejero Nacional de Seguridad, según adelantaron ayer fuentes del equipo de transición.

Estos nombramientos confirman la preferencia del próximo presidente por colaboradores de gran formación y experiencia, sin tener en cuenta en qué bando político han actuado anteriormente. Clinton fue su rival en las primeras y tanto Gates como Jones han trabajado habitualmente para los republicanos.

Después de los anuncios, la pasada semana, de las personas que estarán al frente de la política económica, las designaciones de hoy dejarán completado el grueso del Gobierno de Obama, que tendrá así más de un mes por delante -la toma de posesión del nuevo presidente será el 20 de enero- para preparar decisiones que puedan ser adoptadas desde el primer día de gestión.

Una de ellas, en materia de política exterior, será la de ordenar la retirada paulatina de las tropas de Irak, tal como Obama había prometido durante la campaña electoral. Resulta muy significativo el hecho de que el próximo presidente encargue esa misión precisamente al hombre que durante los dos últimos años tenía órdenes de George Bush de ganar la guerra.

Obama se ha creado un alto concepto de Gates por la forma, sin duda más exitosa, en que ha dirigido los acontecimientos en Irak desde que llegó al Pentágono, en noviembre de 2006, y ha decidido que es la persona idónea para terminar ahora la misión de la forma menos traumática posible.

Con esto, intenta conseguir que lo que podría ser entendido por los militares como un brusco giro en su trabajo parezca ahora el reajuste de la misión a una nueva realidad. Obama nunca tuvo alta popularidad entre los miembros de las Fuerzas Armadas, que han desconfiado hasta ahora de un nombre joven y sin experiencia militar.

El presidente electo puede conseguir reforzar ese ángulo también con la elección de Jones como su Consejero de Seguridad. Jones es un gigantón con la apariencia de John Wayne pero con el refinamiento de un aristócrata francés, idioma que domina por haber vivido en París de niño. Jones fue el responsable de la OTAN durante la guerra de Kosovo y mantiene un gran cartel a ese lado del Atlántico, donde Estados Unidos necesita aceleradamente reforzar lazos y reconstruir alianzas para actuar de forma más coordinada y contundente en Afganistán.

Obama se confesó hace tiempo admirador del trabajo de Jones, admiración que comparten en Washington numerosos personajes al tanto de la faceta política y de pensador de este militar que cada día recorre en bicicleta los 10 kilómetros que separan su casa en Virginia de su oficina en el Distrito de Columbia.

Su proximidad física al presidente -el Consejo Nacional de Seguridad está instalado en la Casa Blanca y duplica prácticamente todas las dependencias del Departamento de Estado- puede representar un motivo de fricción con Hillary Clinton, sin duda la apuesta más audaz y arriesgada de lo que hasta ahora se conoce de este Gabinete.

Hillary Clinton es una política profesional que ha demostrado saber estar a la altura de lo que la ocasión requiere y es muy posible, por tanto, que los temores sobre conflictos de liderazgo con Obama sean infundados. Cabe dentro de lo posible que Clinton haya aceptado ya a estas alturas que Obama es el presidente y ella está a sus órdenes. Se trata, en todo caso, de un riesgo que el presidente electo ha decidido correr antes que dejar a una figura de ese relieve en un puesto marginal en el Senado. Eso habla tanto de la seguridad de Obama en sí mismo como de su capacidad de reconocer los valores del adversario y de sumarlos a su causa.

El peligro del exceso de personalismo no ha sido el único problema que Clinton ha tenido que sortear antes de convertirse en el principal miembro de la próxima Administración. El mayor problema ha sido el que representa su marido, Bill Clinton, y su actual dedicación a la recaudación de dinero para sí mismo y para causas humanitarias. El año pasado el ex presidente ganó más de 10 millones de dólares (15,7 millones de euros) en discursos.

Para resolver ese obstáculo, Bill Clinton ha llegado a un acuerdo con el equipo de Obama por el que, según detallaba ayer el periódico The New York Times, se compromete a hacer públicos los nombres de 200.000 donantes a su fundación. El ex presidente se había negado a hacerlo hasta ahora, pero se sabe que, entre esos donantes, están gran parte de las familias reales árabes y de diversos magnates de Europa del Este. También ha aceptado tener un papel marginal en su fundación, suspender los actos de la Clinton Global Initiative en el extranjero y someter sus discursos a control del Departamento de Estado y de la Casa Blanca.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Clinton/Gates/Jones/ejecutaran/politica/exterior/Obama/elpepuint/20081201elpepiint_1/Tes